El que sabe podrá ser jefe, pero el que inspira será líder
  • Categoría: Management
  • Columnista: Elsa Basile
A la hora de describir las habilidades de un jefe moderno la extensa literatura sobre el tema utiliza unívocamente el término “inspirador” como uno de los atributos que no pueden faltarle. ¿Pero a qué se refiere exactamente éste término? , ¿Qué debería inspirar un jefe?, ¿Es una capacidad que existe en todas las personas?

Sobre estas y otras cuestiones opinó Sabrina Loggia, HR del servicio inhouse de Randstad Argentina.

“Encuentro difícil asociar las palabras “jefe” e “inspirador” ya que por jefe entiendo alguien que dirige en una estructura vertical, que toma decisiones y da órdenes para que otros las ejecuten. Me retrotrae a la época en que se designaba como jefe a quien más conocía acerca de un determinado puesto, sin evaluarse si éste era capaz o no de estar al frente de un equipo de trabajo”, explicaba Sabrina.

El ingenio popular creó un suspicaz proverbio en alusión a lo que expresaba la entrevistada: “El que sabe sabe y el que no es jefe”. Pero los dirigentes representados por dicho slogan poco a poco van quedando atrás ya que los tiempos actuales y en especial las nuevas generaciones exigen habilidades diferentes.

“Desde mi punto de vista: inspiradores son los líderes. Los líderes que al transmitir una visión hacen que un equipo se ponga en movimiento para alcanzarla”, asegura sin dudar la ejecutiva de Randstad Argentina, agregando que otro punto de un líder inspirador “es aquel que motiva en el marco de un modelo abierto y participativo, que muestra hacía donde ir, diciéndole al equipo que él sabe que tienen las herramientas para recorrer ese camino, no como un speech sino porque realmente se ha tomado tiempo de conocer a su equipo”.

Sabrina, consciente de que los equipos trabajan por resultados completaba: “La gestión de un jefe inspirador se refleja en la obtención de los objetivos buscados y en la satisfacción por el clima laboral en sus equipos de trabajo. Y esto aplica a cualquier ámbito, una empresa multinacional, un pyme, un equipo de futbol, un equipo de salud, un staff de artistas”.

¿Y cuál sería la antítesis de la inspiración? “El miedo, el miedo no motiva, paraliza y trae como consecuencia decisiones equivocadas”, reflexionó la ejecutiva.

Según lo dicho hasta aquí, podemos convenir que la acción de inspirar se basa en la confianza, por ende en una construcción entre líder y equipo que se retroalimenta de manera constante. Porque no es posible pensar la inspiración como un hecho fortuito sino como una actitud que más que con el decir se la manifiesta en el hacer.